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Don Carlos: La defensa de los derechos humanos, no da para meter un garrotazo de impuestos

Juan Carlos Durán Castro
Secretario de Seguridad Social CTRN
08 de abril 2018

El propio domingo 01 de abril en su primer discurso de triunfo en la plaza Roosevelt de San Pedro, Don Carlos Alvarado Quesada, “solicita” a los diputados y diputadas aprobar leyes para “solucionar” el déficit fiscal y así asumir un nuevo Gobierno con algunos recursos frescos que alivianen el incio de su gestión en un contexto país sumamente complejo.

 

Al proclamar la “necesidad” de aprobar el proyecto de ley 20.580, por medio del artículo 208 bis del reglamento legislativo, Don Carlos asesta el primer garrotazo de impuestos contra el pueblo sin haber asumido las riendas del país y le da la  espalda a los casi 1.300.000  personas de distintos estratos sociales que cobijados bajo la bandera de la defensa de los derechos humanos nunca pensaron que este joven presidente electo tomaría de entrada la ruta más fácil en el tema económico y les metería la mano en el bolsillo. Esto con dos agravantes visibles, se esconde y evade debatir las verdaderas causas estructurales del déficit fiscal, o sea, no toca a los pequeños grupos empresariales y financieros que realmente defraudan las finanzas públicas y por otro permite que una figura tan desgastada y ultraconservadora como Don Ottón Solís, que es ya considerado el enemigo público número uno de los empleados y empleadas públicos, asuma un rol protagónico que permite pensar de entrada en una figura presidencial débil que será presa fácil de los designios dogmáticos del pensamiento neoliberal.

 

Sin duda alguna está quedando al desnudo en las primeras de tanteo, que el paso en la dirección correcta y masificado que dio una buena mayoría del pueblo costarricense de cara a la defensa de los derechos humanos y el triunfo del progresismo sobre el conservadurismo, está siendo prostituido y tergiversado por Don Carlos Alvarado Quesada, personaje que sobre la base de un llamado a un  “gobierno nacional” de cúpulas partidarias, está asumiendo que el pueblo le firmo un cheque en blanco en el plano económico  que le permite continuar una ruta neoliberal y ultraconservadora que está destinada a transitar irreductiblemente hacia la destrucción total del estado social de derecho costarricense.

 

Desde el movimiento sindical del sector público asumiremos este nuevo reto de ponerle luz a la oscuridad engañosa del tema fiscal nacional y convocar a las calles a esos electores esparcidos en los cantones y distritos de Guanacaste, Limón y Puntarenas que le dieron el triunfo al PAC en muchos casos sin ser partidarios de esta opción electoral y que se ubican en el sector público, en la educación, en nuestros barrios pobres, en la clase alta, media alta, media baja y baja,  en el sector académico, sector católico, sector joven, sector ecologista, sector campesino y de mujeres progresistas, entre otros, que apostaron por el continuismo sin saber posiblemente que de entrada estarían siendo traicionados por un joven presidente que sin asumir la silla de Zapote les da la espalda y toma un camino que va en contra de lo que dicta la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Constitución Política y peor aún acepta una regla fiscal que se puede describir como una camisa de fuerza que estrangulará los programas sociales y que en definitiva atenta contra los objetivos de desarrollo sostenible y la agenda 2030 que recientemente suscribió el hoy tristemente célebre y ya casi expresidente Luis Guillermo Solís Rivera.