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El caso de FERTICA vive mientras los trabajadores mueren

Hace alrededor de tres décadas que en Costa Rica la visión neoliberal empezó a dar sus zarpazos. Como ahora, se cuestionaba el aparato público y se abogaba por la entrega de nuestros recursos y empresas estatales.

En 1995, la propaganda proclamaba, en una campaña que inundó al país durante varios meses, una iniciativa de ley para la “Democratización de FERTICA y CEMPASA”.

Detrás había grandes intereses privatizadores a los que nunca les ha interesado el bienestar de la clase trabajadora. El gobierno y las autoridades han sido parte del contubernio.

La campaña suponía que los trabajadores de ambas empresas estatales podrían comprar las acciones y convertirse en dueños. No fue más que una patraña porque a los pocos meses, los verdaderos interesados compraron las acciones que los trabajadores habían adquirido. Jugaron con el corto plazo y las necesidades del trabajador.

Pero no solo eso. En el interín, se empezó a escribir una de las páginas más tristes para los trabajadores organizados en Fertica y del país.

Hoy, todavía en estos tiempos y tras muchos años de lucha, más de 300 trabajadores de esa empresa defienden la Convención Colectiva que les cobijaba y que aseguran, fue violentada.

Además, se presentaron muchas actuaciones antisindicales, desde la creación de un sindicato blanco, pro patronal, hasta bandalismo contra la Asociación de Trabajadores de Fertica (ATFE) y despido y persecución a sus dirigentes.

Los trabajadores quedaron a la interperie, huérfanos El caso ha sido documentado: inacción del Ministerio de Trabajo, retardación de la justicia (el gobierno dijo en su momento que 12 años sin resolver el caso no era retardación de la justicia); promesas de conciliación y reinstalación para los trabajadores… Pero nada. Nada durante ya casi un cuarto de siglo.

El caso fue a la Organización Internacional de Trabajo desde donde se le llamó la atención al Estado. Pero nada. Tampoco nada. El Estado sigue incólume en el irrespeto a las libertades sindicales y en hacer valer el principio universal de justicia pronta y cumplida.

En la actualidad, la Rerum Novarum, que nunca ha abandonado a estos trabajadores, y el comprometido abogado e intelectual Daniel Camacho Monge, tienen elevado este caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por denegación de la justicia y violación del acceso a la justicia en perjuicio de los trabajadores de Fertica.

Instamos a todas nuestras organizaciones afiliadas a manifestar su solidaridad con estos valientes luchadores. Muchos ya han fallecido, pero su historia aún se escribe, aún la estamos escribiendo.

¡Ni un paso atrás!